Ley de drones y patinetes eléctricos en España />

En plena era de avances tecnológicos, los drones han llegado al mercado con fuerza, ofreciendo diferentes funcionalidades (grabar planos espectaculares, televisar eventos deportivos, o simplemente volar por diversión). Actualmente en España, existe una regulación específica dedicada a este tipo de aparatos, y debemos conocer varios aspectos para no cometer ninguna infracción a la hora de volar nuestro dron o utilizar nuestro patinete eléctrico.

¿Es necesaria una licencia para comprar y/o volar un dron?

Para utilizar un dron con fines recreativos, actualmente no es necesaria la posesión de ningún tipo de licencia en España. En cambio, si la intención es volar un dron profesional, debemos saber que es obligatorio tener una certificación de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), la cual nos acredite de la formación recibida en un curso de piloto de drones. Además de recibir la formación básica y necesaria para pilotar un dron, se exige un certificado médico LAPL (para drones de menos de 25 kg) o un certificado Clase II (para drones con más de 25 kg de peso).

Restricciones para volar en determinadas zonas

Pese a que en la mayoría del territorio se puede volar un dron con total normalidad, es cierto que hay algunas áreas restringidas o totalmente prohibidas. En zonas militares, aeropuertos e infraestructuras del gobierno está completamente prohibido volar un dron, mientras que existen otros lugares (reservas naturales, zonas protegidas, áreas donde migran las aves, sitios históricos…) donde se pueden aplicar ciertas restricciones o se te puede solicitar alguna licencia o permiso especial para volar, pero no está terminantemente prohibido el uso de drones.

Vuelos profesionales en zonas urbanas y rurales

Este tipo de vuelos están permitidos, pero hay varios requisitos a cumplir. El dron no puede pesar más de 10 kilos y debe estar, en todo momento, bajo el alcance visual del piloto. El área debe estar despejada de personas (al menos 50 metros), y el dron utilizado tiene que tener amortiguador de caídas y contar con autorización por parte de la AESA.

Vuelos nocturnos profesionales

Para volar un dron (de forma profesional) por la noche, es obligatorio el permiso previo emitido por la AESA, en el que se apruebe el patrón de vuelo a realizar. El dron debe tener luces que lo hagan visible, y no puede superar los 10 kg de peso.

Vuelos profesionales fuera del alcance visual

Este tipo de vuelos conlleva muchos riesgos, por lo que los drones deben llevar un sistema de rastreo incorporado, y solo se pueden hacer en zonas alejadas de población y edificaciones. También es obligatoria la autorización de la AESA.

Identificación necesaria para mi dron

Este último punto ha generado algo de controversia, ya que no se espera que los pilotos aficionados lo vayan a cumplir. Según la normativa, todos los drones (ya sean profesionales o con fines recreativos) deben estar identificados a través de una placa ignífuga, donde se encuentren los datos y el nombre del propietario, incluyendo el tipo, modelo y número de serie del dron, así como los datos del operador.

Nueva legislación de patinetes eléctricos, ¿en qué me afecta?

Los vehículos de movilidad personal o VMP son un medio de transporte cada vez más utilizado en las calles españolas, llegando a circular más de 20.000 VMP por nuestro país. La gran mayoría de ellos son patinetes eléctricos, vehículos fáciles de utilizar, muy cómodos y bastante económicos, por lo que son muchos los que optan por este medio en las ciudades con más tráfico de España.

Pese a que no se ha llegado a aprobar definitivamente un Real Decreto enfocado en los VMP, debemos saber que la DGT hizo pública una instrucción que no obligaba a aplicar determinadas normas pero si lo recomendaba, por lo que nos podemos hacer una idea de sus intenciones próximas en este ámbito.

¿Cuáles son los puntos claves de la futura normativa de la DGT?

La DGT define como patinete a todo aquel vehículo monoplaza de una o más ruedas, propulsado por motores eléctricos, cuya velocidad esté comprendida entre 6 y 25 km/h. Siguiendo estos datos, sabemos que se aplicará un límite de velocidad establecido en los 25 km/h, por lo que no podremos circular a una velocidad mayor con nuestro patinete eléctrico.

Otro punto importante de la normativa lo encontramos en la obligación de circular por la calzada, prohibiendo al mismo tiempo la circulación por las aceras. Además, todo patinete eléctrico tendrá que disponer de un certificado emitido por el propio fabricante, sin el cual no podrá circular de manera legal.

Posibles sanciones por comportamientos no adecuados

Pese a que no se solicita ninguna autorización administrativa para circular con ellos, no podrán quitarnos puntos de nuestro carnet de conducir al cometer infracciones con un VMP. Sin embargo, hay ciertos comportamientos que son objeto de multa, algunos de ellos con importes bastante elevados:

  • No usar casco ni protecciones y circular por aceras. Aunque las ordenanzas municipales pueden tener ciertas matizaciones en este apartado, el importe habitual a pagar por este tipo de infracción es de 200€.

  • Usar el teléfono móvil, conducir con auriculares o circular por la noche sin alumbrado o chaleco reflectante supondrá una multa de 200€.

  • Circular con más de una persona en el VMP conllevará una multa de 100€.

  • Conducir bajo el efecto del alcohol o las drogas supone una multa que va desde los 500 hasta 1000€, junto a la correspondiente inmovilización del vehículo.

  • Si el VMP no cumple los requisitos legales y, por tanto, no puede circular bajo la regulación actual, el vehículo se inmovilizará, se llevará a un depósito y se pondrá al dueño una multa de 500€.

Normativa según la ciudad

Recordemos que la normativa oficial no se ha aprobado en todo el país, por lo que en cada municipio se aplican distintos matices. Estos se dan, sobre todo, en las ciudades con más tránsito de vehículos de nuestro país. Por ejemplo, en Madrid la edad mínima para circular es de 15 años, mientras que en Barcelona y Valencia sube a los 16. 

Es importante conocer la normativa de cada lugar y adaptarse a ella, con el fin de evitar posibles infracciones y contribuir al bienestar de la circulación.